Valentina Luminati

Soy una chica licenciada como enfermera en Suiza. Al haber trabajado en dos hospitales y en diferentes plantas, he podido adquirir una experiencia consistente.

Hace más de diez años, mientras trabajaba y criaba sola a mi hija recién nacida, me pregunté qué sería de mí una vez llegada a los treinta. Me atemorizaba la prospectiva de una vida monótona y rutinaria. Eso me sacudió y decidí cambiar mi estilo de vida. Así, me matriculé en un gimnasio de kickboxing. Desde cero, sin haber nunca pisado un gimnasio antes, y decididamente fuera de forma, me enamoré de mi nueva disciplina y me metí en ella totalmente. Tuve la gran suerte de encontrar a un óptimo maestro desde los comienzos, lo que me ahorró perderme y tirar tiempo precioso por la borda. Me he siempre sentido muy privilegiada por tener a un coach que puso a mi disposición todos sus conocimientos, no sólo deportivos, sino sobre todo en psicoanálisis, Programación Neurolingüística, respiración Buteyko, así como con una importante alimentación personalizada.

Mi maestro creyó en mi pasión y me apoyó entendiendo mi situación de madre soltera. En diez años de deporte de élite y competiciones culminado en la división semi-profesional, he visto de todo y no puedo decir que conozca a otro maestro de nivel como él, alguien que sabe ver más allá y que da la oportunidad a una chica corriente, madre soltera, para  que se lance en un mundo tan selectivo y difícil. Quisiera añadir que antes de encontrarle, otros entrenadores, viéndome en sobrepeso y que no lograba levantar una patada por encima de la rodilla, sencillamente me dieron largas rápidamente sin ofrecerme ni una sola chance.

Pero él creyó en mí. Cuando el gimnasio cerró, durante las vacaciones de verano, él aceptó mi petición de continuar los entrenamientos en los bosques, ya que veía que mejoraba cada día y que lo daba todo de mí. Pero, en él había algo muy diferente de todos los demás. Me entrenaba científicamente, con una gran pericia psicológica, y sabía motivarme cuando las cosas se ponían difíciles. En él tenía el psicólogo, el técnico, el nutricionista y el médico en una sola persona, en una preparación a 360º. A la vuelta al gimnasio después de la pausa veraniega, gané mi primer campeonato italiano. Luego otro, y un segundo puesto en el campeonato europeo, el título británico y finalmente la corona mundial.

Desde los primeros combates para afianzarme el título italiano, comenzaba mi viaje en el mundo del bienestar y la salud que hoy me ve aquí.

En este viaje juntos, llegamos a unirnos y nos mudamos de Suiza a Inglaterra. Hoy es mi marido, además que mi entrenador, y trabajamos juntos en el fascinante universo de la salud y el auto-bienestar, aquel desafío excitante que te lleva a estar sano y fuerte gracias a tus propias habilidades.

Llegada a Inglaterra no me satisfacía seguir adelante  como enfermera, así que, juntos, empezamos a profundizar en la prevención mediante el método de la emodieta, tomando la inspiración en el estupendo trabajo del Dr. Piero Mozzi que trata de la alimentación según el propio grupo sanguíneo (hemo = sangre).

Este nuevo acercamiento produjo cambios impresionantes en toda mi familia, así como en los atletas que lo adoptaron, con óptimos resultados deportivos de nivel.

Fue precisamente durante este cambio radical en mi nutrición, cuando gané fácilmente el título británico y, tres semanas más tarde, el mundial semi-profesional.

Al estudiar la EMOdieta aún más en profundidad, decidimos crear un curso online, así como unas fichas que recogen  algunos principios de la medicina oriental referentes a los alimentos de la emodieta, y al beneficio general que ellos proveen al organismo.

A la luz de estos excelentes resultados conseguidos en diferentes ámbitos, tales como pérdida de peso, mejora de la respiración, de las prestaciones físicas o deportivas, y al haber ya ayudado a varios conocidos a superar sus problemas de salud, hoy me concentro en asistir a quienes no sólo desean perder peso, sino que presentan alguna patología que los tratamientos convencionales, pese a éxitos parciales, no logran resolver. Especialmente aquellas personas que están hartas de asumir grandes cantidades de medicamentos sin solución y buscan una alternativa viable. Nuestro método se presenta como una alternativa, queriendo, complementaria, pero, sobre todo, no tiene ningún efecto secundario negativo, desintoxica y es inclusive económica.